La primera vez que Cristian Fernández apareció en los medios de comunicación tenía sólo dos años. La policía se lo encontró, desnudo y sucio, caminando de madrugada por las calles de Miami. El niño se había escapado de la cochambrosa habitación de hotel en la que su abuela llevaba días consumiendo drogas. Tras aquel incidente, Fernández y su madre, Biannela Marie Susana, que por aquel entonces tenía sólo 14 años, pasaron a depender de los servicios sociales de Florida.
La violencia y los abusos sexuales han sido una constante en la vida de Cristian Fernández que ahora, a los 13 años, se ha convertido en el reo más joven de EEUU en espera de juicio y se enfrenta a una pena de cadena perpetua por haber asesinado a golpes a su hermanastro de sólo dos años mientras lo cuidaba el pasado mes de marzo. Además, deberá responder a otro cargo de abuso.

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